Guía de taller
Mantenimiento de la bomba hidráulica en zorras manuales de almacén
Revisión de aceite, sellos y palanca de descenso para evitar fugas
La bomba hidráulica de hierro fundido es lo que sostiene la carga en una zorra manual. No es una pieza que se reemplace por rutina: se mantiene antes de que empiece a fallar. Cuando el aceite baja de nivel o los sellos se resecan, el pistón pierde presión interna y el descenso deja de ser controlado. Ese es el primer aviso, no la fuga visible.
En almacenes con tránsito constante, la revisión se hace antes de cada turno. Basta con observar el nivel de aceite en el depósito, comprobar que los sellos no estén agrietados ni endurecidos y accionar la palanca de liberación para confirmar que la horquilla baja de forma progresiva. Si el descenso es brusco o el bombeo se siente irregular, hay pérdida de presión y el equipo sale de circulación hasta corregirla.
Las ruedas de poliuretano también influyen en el sistema de elevación. Cuando el rodamiento se desgasta, la vibración pasa al chasis y desajusta el conjunto de la bomba. Por eso conviene revisar el desgaste de la banda de rodadura junto con la limpieza del eje, sobre todo en pisos de concreto con juntas irregulares.
Una rutina simple de limpieza y engrase semanal alarga la vida útil del equipo. Se retira el polvo acumulado en el vástago, se engrasan los puntos de giro de la palanca y se verifica que no haya manchas de aceite bajo el cuerpo de la bomba. Esa mancha es la señal más clara de que un sello está cediendo y hay que intervenir antes de que la zorra deje de levantar.
Si la bomba ya presenta fugas o el descenso no se controla, el equipo necesita servicio técnico. También puedes revisar los criterios de selección en cómo elegir una carretilla hidráulica manual o consultar el catálogo de servicios y equipos.